Sementeira
Realizada en semillero y posterior trasplante al lugar definitivo. El cultivo puede hacerse en líneas dejando unos 15 cm entre plantas y 45 a 60 cm entre líneas.
Un puerro de confianza, insustituible en otoño e invierno: tallos blancos y rectos, follaje amplio verde azulado y cosechas abundantes incluso en las épocas más frías.
Sobre la variedad. Variedad contrastada, de alto rendimiento y resistente al invierno. Los tallos blancos rectos, de longitud media, coronados por un follaje verde azulado la hacen igualmente atractiva en el huerto y en la cocina.
Itinerário técnico
Um guia de cultivo passo a passo, da sementeira à colheita.
Realizada en semillero y posterior trasplante al lugar definitivo. El cultivo puede hacerse en líneas dejando unos 15 cm entre plantas y 45 a 60 cm entre líneas.
Aunque se adapta bien a distintos tipos de suelo, prefiere los suelos profundos, fértiles y bien drenados. Los suelos de textura arcillo-arenosa son los más adecuados; en suelos de textura pesada, los caballones o las líneas deben elevarse para garantizar un drenaje adecuado. El pH del suelo debe situarse entre 6.0 y 6.8.
Prefiere climas templados, sin calor excesivo, con buena luminosidad y evitando lugares con sombra. Necesita un período de frío durante su ciclo vegetativo.
Se debe realizar una fertilización de fondo con la incorporación de compost.
El puerro, debido a su sistema radicular poco profundo, requiere riegos frecuentes. El primer riego debe realizarse justo después del trasplante, prestando especial atención durante el engrosamiento del bulbo. El riego por goteo puede ser una buena opción, evitando además que las hojas queden húmedas y se favorezca el desarrollo de enfermedades.
El acolchado con materiales orgánicos es una buena opción, ya que reduce la competencia entre las malas hierbas y el cultivo, además de ayudar a mantener la humedad en el suelo. La falta de un control adecuado de malas hierbas conlleva rendimientos inferiores y favorece el refugio de plagas.
La polilla del puerro es una plaga del cultivo; para su control se deben eliminar los restos infestados del cultivo anterior, además del uso de Bacillus thuringiensis en pulverización en el semillero e inmersión en el trasplante.
Destaca el oídio, cuyo control requiere marcos de plantación amplios, fertilizaciones moderadas sin exceso de nitrógeno y, si fuera necesario, la aplicación de azufre en polvo espolvoreable o en mezcla (1:1) con litothamne, ya que resulta menos fitotóxico que el azufre puro.
La parte superior de la planta puede permanecer verde si recibe algo de luz, y puede conservarse durante varias semanas.