Sementeira
Realizada en semillero, debiendo trasplantarse las plántulas al lugar definitivo 3 a 4 semanas después. El cultivo puede realizarse en líneas, con 15 a 20 cm entre plantas y 45 a 60 cm entre líneas.
Una lechuga batavia de rara elegancia, con hojas verdes rematadas por puntas rojizas que aportan color y sabor al jardín y a la mesa.
Sobre la variedad. Forma cabezas sueltas y medianas, con un peso de entre 200 y 250 g, muy aromáticas y sabrosas. Se adapta a maceta y combina bien con zanahoria, cebolla, tomate, pepino, remolacha y tomillo.
Itinerário técnico
Um guia de cultivo passo a passo, da sementeira à colheita.
Realizada en semillero, debiendo trasplantarse las plántulas al lugar definitivo 3 a 4 semanas después. El cultivo puede realizarse en líneas, con 15 a 20 cm entre plantas y 45 a 60 cm entre líneas.
Es un cultivo que se adapta bien a diferentes tipos de suelo, aunque es esencial que tengan una buena capacidad de drenaje. El pH del suelo debe situarse entre 5.5 y 7.
El cultivo prefiere temperaturas entre 20 y 30°C; sin embargo, las temperaturas no deben ser extremas, ya que provocarían un espigado prematuro.
Se debe incorporar compost en la fertilización de fondo para cubrir las necesidades del cultivo. Es importante que el suelo disponga de fósforo al inicio del desarrollo; si no se encuentra en nivel suficiente en el suelo ni con la incorporación del compost, se debe añadir un fertilizante mineral rico en ese nutriente.
Se debe regar con cierta frecuencia, ya que el sistema radicular no es muy profundo. El riego por goteo es una buena opción para el cultivo de lechuga, ya que evita el exceso de humedad en las hojas y, con ello, la aparición de enfermedades.
El acolchado es una opción interesante para el cultivo de lechuga, reduciendo la competencia entre las malas hierbas y el cultivo.
Los ácaros, áfidos, minadores y nematodos de los nódulos son plagas del cultivo. Para el control de los ácaros se puede aplicar lucha biológica con ácaros depredadores y, si es necesario, azadiractina o azufre en polvo (si T < 28°C). Los áfidos pueden controlarse mediante fertilizaciones moderadas sin exceso de nitrógeno, limitación natural con setos en los bordes para favorecer los auxiliares, lucha biológica con himenópteros parasitoides y depredadores y, si es necesario, jabón potásico o azadiractina. Los minadores pueden controlarse mediante la limitación natural con setos y otra vegetación con plantas melíferas que alimenten a los adultos de los parasitoides, lucha biológica con himenópteros parasitoides y, como medida complementaria, la aplicación de azadiractina. Los nematodos de los nódulos se controlan mediante rotaciones de cultivos, biofumigación y solarización del suelo.
La alternariosis, la esclerotinia, el mildiu y la podredumbre gris son enfermedades de este cultivo. Para el control de la alternariosis deben usarse marcos de plantación amplios y fungicidas cúpricos (como el caldo bordelés). Para el control de la esclerotinia deben realizarse rotaciones de cultivo adecuadas, uso de marcos más amplios, así como retirar las plantas infectadas del terreno lo antes posible. El mildiu puede controlarse mediante rotaciones de cultivo de 3 años (como mínimo), evitando el exceso de agua en el suelo y la humedad en el aire, el uso de marcos amplios y, si es necesario, la aplicación de hidróxido de cobre en concentraciones reducidas (que deben ser menores cuanto más frío haga, ya que puede provocar el riesgo de quemar las hojas). Por último, la podredumbre gris debe controlarse eliminando los restos de plantas enfermas, evitando el exceso de vigor, evitar el agua sobre las plantas y mediante la aplicación regular de arcilla bentonítica.
Se necesitan temperaturas de 0°C y humedad relativa superior al 95% para maximizar la conservación de la lechuga.