Sementeira
Siembra en el lugar definitivo o en bandeja con posterior trasplante cuando las plantas tienen unos 10 cm.
Una calabaza Hokkaido sorprendente, con piel verde oscura jaspeada y pulpa naranja intensa.
Sobre la variedad. De formato elíptico ancho y tamaño pequeño, produce frutos de entre 1 y 2 kg con alto rendimiento y excelente capacidad de conservación. Las flores son comestibles y la planta es melífera.
Itinerário técnico
Um guia de cultivo passo a passo, da sementeira à colheita.
Siembra en el lugar definitivo o en bandeja con posterior trasplante cuando las plantas tienen unos 10 cm.
Se recomiendan suelos fértiles, de textura franca y con buen drenaje para el cultivo. El pH del suelo debe situarse entre 6.5 y 7.0
Es un cultivo que prefiere condiciones cálidas, siendo la temperatura ideal para el crecimiento y formación del fruto entre 22 y 32°C, con temperaturas nocturnas que normalmente no bajen de 20°C, ya que temperaturas por debajo de este valor provocan un desarrollo deficiente del tubo polínico. La temperatura del suelo en el momento de la siembra debe ser de al menos 20°C.
Es un cultivo exigente en nitrógeno, por lo que antes de su instalación se debe incorporar materia orgánica bien compostada en el suelo.
El riego es esencial durante la floración, fecundación y desarrollo del fruto; las dosis deben reducirse gradualmente conforme avanza la maduración. Por ello, el riego por goteo es una buena opción para este cultivo, ya que se adapta a las distintas necesidades a lo largo del ciclo y evita mojar las hojas (lo que podría favorecer el desarrollo de enfermedades).
El control mecánico en las fases iniciales del ciclo del cultivo y el acolchado con materiales orgánicos o plástico son opciones que ayudan a evitar la competencia entre las malas hierbas y el cultivo.
Los ácaros y los trips son plagas del cultivo. Para el control de los ácaros se puede realizar lucha biológica con ácaros depredadores y aplicación de azadiractina y azufre en polvo (si temperatura < 28°C). El control de los trips se lleva a cabo mediante el uso de plantas en borde favorables a los auxiliares antocóridos (caléndulas y otras compuestas) y mediante la lucha biológica con ácaros depredadores y antocóridos.
La fusariosis y el mildiu son enfermedades del cultivo. Para el control de la fusariosis se deben realizar rotaciones de cultivos adecuadas, biofumigación y solarización del suelo. En cuanto al control del mildiu, se deben usar rotaciones de cultivos adecuadas, mejoras en la estructura y permeabilidad del suelo (evitando encharcamientos), mediante el uso de marcos de plantación amplios y la aplicación de fungicidas cúpricos.